Siempre que se escuche música, el sonido de la campana será más alto que el de los demás instrumentos.
Por los caminos y calzadas no hay distinción, lo mismo camina el bueno que el malo.
Ningún sombrero puede ser más famoso que una corona.
Ningún bosque es tan espeso que el árbol de Iroko no pueda ser visto.
Ni de ancho ni de largo, la mano puede ser más grande que la cabeza.
Todo lo tengo, todo me falta.
Nadie se come la tortuga con el garapacho.
Nadie se come el carnero con los cuernos.
Las palmas jóvenes crecen mucho más altas y más frondosas que las viejas.
Las contradicciones sacan a la luz de su escondite.
La Sabiduría, la Comprensión y el Pensamiento, son las fuerzas que mueven la Tierra.
La Muerte y la Enfermedad no libran la guerra en casa de Olodumare.
Dos amigos inseparables se separan.
Todos los honores de las aguas que hay en la tierra, no son tan grandes como el honor del mar.
La mano se alza más alto que la cabeza, sólo para protegerla.
La concha de la babosa se conserva después de comerse la carne.
Es un error no aprender de sus errores cometidos.
No tan pobre que se vea el ano.
El sapo puede pasar la vida sobre la piedra, pero prefiere vivir debajo de ella.
El azadón arrastra al hogar regalos de dentro y de fuera de la casa.
Cuando la cabeza se tiene sobre los hombros, el pensamiento sobre el horizonte y los pies en el agua salada, no nos cabe duda de que estamos frente al mar.
La felicidad en casa del pobre dura poco.
Aquel que oculta sus males será enterrado con ellos.
Rey muerto, rey puesto.
Dios le da barba al que no tiene quijada.
El dinero se sienta sobre la cabeza; las deudas cuelgan del cuello.
Las deudas cuelgan de nuestros cuellos.
La cabeza manda al cuerpo.
Este río y el otro, tienen un solo rey; el mar.
Código ético de Ifá: El escalafón de Ifá lleva a cada Awó al sitio que le corresponde por sus méritos y actitudes.