Signos de Ifá: Refranes de Baba Eyiogbe

Refranes de Baba Eyiogbe




  • Un solo Rey gobierna a un pueblo.
  • Siempre que se escuche música, el sonido de la campana será más alto que el de los demás instrumentos.
  • Por los caminos y calzadas no hay distinción, lo mismo camina el bueno que el malo.
  • Ningún sombrero puede ser más famoso que una corona.
  • Ningún bosque es tan espeso que el árbol de Iroko no pueda ser visto.
  • Ni de ancho ni de largo, la mano puede ser más grande que la cabeza.
  • Todo lo tengo, todo me falta.
  • Nadie se come la tortuga con el garapacho.
  • Nadie se come el carnero con los cuernos.
  • Las palmas jóvenes crecen mucho más altas y más frondosas que las viejas.
  • Las contradicciones sacan a la luz de su escondite.
  • La Sabiduría, la Comprensión y el Pensamiento, son las fuerzas que mueven la Tierra.
  • La Muerte y la Enfermedad no libran la guerra en casa de Olodumare.
  • Dos amigos inseparables se separan.
  • Todos los honores de las aguas que hay en la tierra, no son tan grandes como el honor del mar.
  • La mano se alza más alto que la cabeza, sólo para protegerla.
  • La concha de la babosa se conserva después de comerse la carne.
  • Es un error no aprender de sus errores cometidos.
  • No tan pobre que se vea el ano.
  • El sapo puede pasar la vida sobre la piedra, pero prefiere vivir debajo de ella.
  • El azadón arrastra al hogar regalos de dentro y de fuera de la casa.
  • Cuando la cabeza se tiene sobre los hombros, el pensamiento sobre el horizonte y los pies en el agua salada, no nos cabe duda de que estamos frente al mar.
  • La felicidad en casa del pobre dura poco.
  • Aquel que oculta sus males será enterrado con ellos.
  • Rey muerto, rey puesto.
  • Dios le da barba al que no tiene quijada.
  • El dinero se sienta sobre la cabeza; las deudas cuelgan del cuello.
  • Las deudas cuelgan de nuestros cuellos.
  • La cabeza manda al cuerpo.
  • Este río y el otro, tienen un solo rey; el mar.
  • Código ético de Ifá: El escalafón de Ifá lleva a cada Awó al sitio que le corresponde por sus méritos y actitudes.